Diles Que Los Amas

Diles que los amas
No hay enemigo del amor como el miedo.
El miedo manda a su verdugo, y ese verdugo mata en dos direcciones:
mata a quien calla y deja morir a quien no sabe.
Ese verdugo tiene nombre.
Si te lo digo, sabrás quién es…
En cada casa, en cada relación, se le conoce bien.
Se llama silencio.
Imagino tus excusas para no amar o no expresar tu amor.
Las conozco, porque el enemigo del amor también las usó en mí cuando le di ocasión.
Es viejo como el tiempo.
Está lleno de argumentos para silenciarte:
“Se lo voy a decir después”…
“No se lo merece”…
“Ya lo sabe”…
“No me lo dice a mí, ¿por qué tendría que decirlo yo?”
Soy viuda. He amado a un hombre con el alma y he sentido lo que es despedirse
sin poder decir, una última vez: “Te amo”. También soy madre, y mi hijo está lejos.
He visto cómo los hombres que amamos —nuestros padres, hermanos, esposos, amantes, hijos —
pueden vivir sin escuchar palabras que les cambian la vida,
porque muchas veces no sabemos cómo dárselas.
Soberbiamente creemos que no las merecen, o que no las necesitan.
Pero ese enemigo te invadirá hasta el hueso y te dominará con el silencio,
hasta que seque tu fuente y las raíces de tus relaciones más importantes se marchiten.
Cada vez que retienes una palabra de afirmación, formas una grieta y si tu silencio es largo
u obstinado, esa grieta crecerá, se ensanchará, se volverá un abismo infranqueable.
Pero cada vez que dices “te amo”, creas un puente.
Cada que abrazas, sanas.
Si no te reconoces como fuente de amor, al menos reconocete como canal de vida,
las mujeres somos portales, los traemos a este mundo, de nuestro vientre forman el cuerpo
con el que abrazaran… y también con el que aman a otras mujeres.
Si no te sientes fuente de seguridad, canaliza.
Dale seguridad a los tuyos, aun cuando estés muerta de miedo.
Tú también la sentirás cuando te dejes guiar por ella.
Si no te sientes fuente de amor, conéctate con la fuente infinita.
El universo divino, el Padre eterno, Dios… o como tú quieras llamarle.
Esa energía no se agota. Y tú puedes ser el cauce.
Los hombres no necesitan que seamos perfectas. Necesitan que los veamos,
que les recordemos que no tienen que merecer el amor para recibirlo.
Nuestros hermanos se hacen fuertes cuando les decimos: te admiro.
Nuestros padres envejecen distinto cuando escuchan: gracias por ser mi raíz.
Nuestros hijos florecen cuando saben: te amo como eres, no por lo que logres.
Y nuestros amantes se rinden ante una mujer que no teme decir:
— Yo te amo… y no me guardo nada.
El silencio puede parecer elegante, maduro o estratégico.
Pero muchas veces, es solo miedo vestido de prudencia.
No dejes que el amor muera por no ser dicho. Diles que los amas.
Aunque no sepan qué hacer con eso.
Aunque no lo digan de vuelta.
Hazlo por ti.
Hazlo porque puedes.
Hazlo antes de que sea tarde.
Diles que los amas siempre.
Cuando llegan, cuando se van
Cuando despiertan a tu lado y antes de dormir,
Cuando lo sientes emanar de tus entrañas.Y también cuando no.
Solo abre tu boca y emite dos sencillas palabras: te amo.
Un “te amo” es una flecha que atraviesa la oscuridad.
Y es aún más certera cuando eres precisa:
“Te amo por esto…”
“Te amo cuando haces esto…”
“Amo esto de ti…”
Si dejas salir esas palabras con tu voz de mujer, con toda tu energía femenina
—de amante, esposa, madre, hermana, hija, prima o amiga—
te encontrarás con aún más razones para amar.
Y el espejo de la vida te devolverá el reflejo de lo que das, sea amor miedo o silencio.
Elige amar y decide expresar.
"Te amo"
Y el eco te responderá con una canción.
Una canción que acompañará todos tus días.
Y cada vez que la escuches, sabrás…
que no te guardaste nada.
— Giselle Golden | Blogger
Referencias complementarias:
Estudios en neurociencia y psicología afectiva muestran que los hombres, aunque socialmente enseñados a “ser fuertes”
y no mostrar vulnerabilidad, procesan el amor de manera profunda, aunque menos verbal.
- El cerebro masculino libera oxitocina (la hormona del apego) cuando reciben afecto físico
- y también cuando escuchan palabras de afirmación.
- En investigaciones del Dr. John Gottman, se encontró que el 70% de los hombres desean
- más conexión emocional con sus parejas, pero no saben cómo pedirla.
- A nivel evolutivo, el afecto expresado de forma verbal o física por una mujer
- (madre, pareja, hermana) activa redes de seguridad emocional que pueden reducir el estrés,
- mejorar la salud mental y fortalecer vínculos.
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